EN EL MANANTIAL

EN EL MANANTIAL
SAN FRANCISCO Y EL LOBO...

domingo, 31 de mayo de 2015

CORPUS CHRISTI



CORPUS CHRISTI       El signo del Pan que da la vida (RR)

«En verdad, en verdad os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el último día» (Jn 6,54-55).
Jesús sabe muy bien que esto les incomoda a algunos de sus seguidores. Pero, ¿qué hace Él? ¿Trata de explicarles el misterio? ¿Les ofrece una interpretación teológica? No, dice simplemente:
«El Espíritu es el que da vida; la carne de nada aprovecha. Las palabras que yo os he dicho, son Espíritu y Vida» (Jn 6,63).
En otras palabras, Jesús pide a sus seguidores simplemente que lo reciban en sus palabras. Solamente si aceptan el misterio de lo que Él les dice podrán experimentar la realidad de la que les está hablando
Jesús podría haber dicho igualmente: "¡Mirad, no hay manera de que vayáis a ser capaces de comprender este misterio! Limitaos a aceptarlo porque yo os lo pido. Quiero que creáis que al daros este pan y este vino me estoy dando a mí mismo. Si lo hacéis así, me encontrareis realmente presente en la Eucaristía, tanto si podéis explicarlo como si no".
Nadie puede jamás explicar un misterio plenamente. ¿Quién puede hoy explicar completamente el misterio humano de enamorarse? ¿Por qué pensamos entonces que tenemos que ser capaces de explicar un misterio divino?
Comprender cómo Cristo se nos hace presente en la Eucaristía no es nuestro problema. Es problema de Dios. Pero nosotros no hemos de resolver el problema de Dios. Sólo hemos de aceptar su promesa de estar presente para nosotros al partir el pan y al compartir el vino. Una vez que lo hacemos así, una vez que decimos que sí a su promesa de auto-entrega, nos abrimos a nosotros mismos a la posibilidad de experimentar la promesa divina.
¡Nos cuesta tanto tratar con el misterio! Tenemos una predisposición filosófica en contra de aceptar nada a menos que podamos explicarlo. No queremos aceptar que debe haber misterios que no comprendemos, que debe haber problemas que no podemos resolver.
Dios, sin embargo, no es un problema para resolver, sino un misterio para ser vivido, una realidad que hay que experimentar. Y un misterio no es un rompecabezas en el que haya que separar las piezas y volverlas a juntar, sino una verdad tan grande que sólo podemos tocar a la vez una parte de ella. Tenemos que ponernos a encontrarla pasito a pasito, conociendo de ella algunos aspectos a través de nuestra implicación en el misterio, sin esperar que vayamos a comprender nunca todo el dibujo. No se puede nunca asir un misterio; sólo podemos dejarnos asir por él.
Esa clase de renuncia, esa clase de entrega es necesaria si hemos de recibir el don de la presencia de Jesús en la Eucaristía. Porque nosotros no podemos hacer que Jesús se nos haga presente. Nosotros no podemos manipular al Señor. Sólo podemos decir que sí, que estamos dispuestos, si Dios nos lo garantiza. Como dijo Jesús a sus discípulos: "Nadie puede aceptarme, nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede" (Jn 6,65).



UN GLOBO, DOS GLOBOS, TRES GLOBOS...



EL AMOR DE JESUCRISTO...
     Él nos llama a un nivel más profundo de ser, en el que podemos alejarnos de nuestras ilusiones, de nuestras dependencia, de nuestra hipocresía. Él nos ama exactamente como nosotros somos, y sin embargo continúa pidiéndonos más de nosotros mismos.
     A veces olvidamos esa dimensión exigente del amor. Amor no es lo mismo que aprobación. Si amamos verdaderamente a alguien, querremos que sea todo lo que puede y debe ser. Asumimos el riesgo de instarle a que salga de su superficialidad y entre en su interior. Quienes nos aman verdaderamente de esta manera nos desafían y nos piden lo mejor de nosotros. Insisten en que seamos más de lo que hemos sido, nos invitan a contemplar y asumir la posibilidad de crecer, y nos sostienen cuando nos metemos en terrenos que no nos son familiares. El amor de Jesús tiene esta cualidad exigente.

En el capítulo 6, del evangelio de san Juan, vemos un ejemplo perfecto de esto. Jesús se cruza con un tullido, y aunque su corazón se le sale hacia él, no lo cura en el acto. En lugar de ello le pregunta al hombre si quiere volver a estar bien, y sólo después de que le diga que sí accede el Señor a sanarlo.
A veces preferimos el confort de nuestra propia parálisis al riesgo de la salud. Es más fácil continuar viviendo con nuestras defensas e ilusiones que arrancarlas y afrontar las exigencias de la vida que queda por delante. Preferimos ser compadecidos que sanados. El Señor no quiere dejarnos así, pero Él no va a creer por nosotros. Él no nos sanará sin nuestro consentimiento. Tenemos que decir sí a su amor exigente y dejarnos conducir por Él del pecado a la gracia, de la muerte a la vida. Sólo entonces experimentaremos, al mirar hacia atrás, su amor misericordioso. (RR)

sábado, 30 de mayo de 2015

¿DE QUÉ SE SUPONE QUE ESTAMOS HABLANDO...?


...AUNQUE ES DE NOCHE (San Juan de la Cruz)














Que bien sé yo la fonte que mana y corre
aunque es de noche.
Aquella eterna fonte está ascondida,
que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.

Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen della viene,
aunque es de noche.

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beban della,
aunque es de noche.

Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadealla,
aunque es de noche.

Su claridad nunca es escurecida,
y sé que toda luz della es venida,
aunque es de noche.

Sé ser tan caudalosas sus corrientes,
que infiernos, cielos riegan, y las gentes,
aunque es de noche.

El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y tan potente,
aunque es de noche.

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.

Aquesta Eterna fuente está escondida
en este vivo pan por darnos vida, 
aunque es de noche.

Aquí se está llamando a las criaturas
porque desta agua se harten aunque a oscuras,
porque es de noche.

Aquesta viva fuente que deseo 
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.
(San Juan de la Cruz)

viernes, 29 de mayo de 2015

DESPERTARES...



DESPERTARES...

...Y entonces lo percibes...
Aunque no tengas palabras para explicarlo.
Nadie te habló nunca de ello.
¡No puedes negar que lo sientes!
No creas que te estás volviendo loco,
aunque algo de locura sí que tiene...
¿Te atreverás...?
¡No se despierta a la bestia en vano!
Tremendo y fascinante.
No es la bestia quien ha despertado,
ni se trata de una bestia...
¿Te atreverás...?
Hoy comienza todo.
¡Y tú no puedes negar que lo has sentido!.../.