EN EL MANANTIAL

EN EL MANANTIAL
SAN FRANCISCO Y EL LOBO...

martes, 4 de agosto de 2015

PARA UNA VERSIÓN DEL "I CHING"...



Para una versión del "I CHING"
-EL LIBRO DE LAS MUTACIONES-
[Corrigiendo a J.L. Borges]

¿Si fuese el porvenir irrevocable
como el rígido ayer, no habría una cosa
que no fuera una letra silenciosa
de la eterna escritura indescifrable?
¿Cuyo libro es el tiempo? ¿Quién se aleja
de su casa ya ha vuelto? ¿Nuestra vida
sólo es la senda futura y recorrida?
¿Es el azar quien teje la madeja?
No te arredres. La ergástula es oscura.
La firme trama no es de incesante hierro,
porque en algún recodo de tu encierro
descubrirás una luz, una hendidura.
Aunque el camino ¿fatal? fuera enhebrando,
entre las grietas Dios seguirá creando.../.

lunes, 3 de agosto de 2015

TRÁNSITOS...



EL SACRIFICIO (René Girard)



...El colosal error de Nietzsche fue no haber visto lo que implicaba para la relación entre lo mítico y lo bíblico la naturaleza inconsciente del fenómeno llamado del chivo expiatorio. Son las religiones sacrificiales las que encarnan la esclavitud en todas sus formas, mientras que lo bíblico y lo cristiano conquistan una verdad y una virtud de la cual podemos hacer un pésimo uso, es cierto, pero que nos libra para siempre de la influencia mitológica.
Se equivocan completamente aquellos que dicen que son los Evangelio y la Biblia los que piensan en términos de chivo expiatorio y de persecuciones subterráneas, con el pretexto de que la Biblia y los Evangelios  hablan abiertamente de esas cosas mientras que los mitos no hablan nunca de esto. No hablan nunca de esto porque están totalmente poseídos por este fenómeno. Se equivocan por completo aquellos que consideran a los mitos demasiado luminosos, demasiado soleados, demasiado "griegos" como para ser culpables de persecuciones escondidas...
...La prueba de que los Evangelios ven lo que los mitos no ven, la dimensión inconsciente de los fenómenos de chivo expiatorio, es su actitud con respecto a los asesinos de Jesús, que no tiene nada de vengadora, contrariamente a lo que nos cuentan hoy en día. Lejos de estigmatizar despiadadamente a estos desgraciados, los evangelios ven en ellos a hombres semejantes a los demás; han hecho lo que los hombres han hecho siempre hasta ese momento en circunstancias análogas.
La crucifixión es única en la información teológica que aporta pero terriblemente banal en la antropológica. Aquí, la frase esencial es la de Jesús durante la crucifixión:
«Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).