EN EL MANANTIAL

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SAN FRANCISCO Y EL LOBO...

miércoles, 20 de abril de 2016

VER A JESÚS EN LA PROPIA POBREZA

VER A JESÚS EN LA PROPIA POBREZA
«Os admiro a los cristianos porque en quien tiene hambre o sed veis a Jesús. Cuando acogéis a un extraño, acogéis a Jesús. Cuando vestía a alguien que está desnudo, vestís a Jesús. Lo considero muy hermoso, pero lo que no comprendo es como nunca veis a Jesús en vuestra propia pobreza. Queréis hacer siempre el bien al pobre que está en el exterior, y al mismo tiempo, negáis al pobre que está en vuestro interior. ¿Por qué no podéis ver a Jesús en vuestra propia pobreza, en vuestra sed, en vuestra hambre? ¿No veis que también hay un enfermo en vuestro interior? En vuestro interior hay un extraño y hay que acoger a ese extraño, no rechazarlo, no negar su existencia, sino saber que está ahí y acoger y ver a Jesús en ello». (C. G. Jung)
Aprender a convivir y manejarse con la propia pobreza y fragilidad puede ser el primer paso para comprender un poco más y convivir con la fragilidad ajena.

Difícil arte es sacar la paja del ojo ajeno sin haber retirado antes la viga del propio.