EN EL MANANTIAL

EN EL MANANTIAL
SAN FRANCISCO Y EL LOBO...

lunes, 29 de febrero de 2016

MAGNIFICAT

MAGNIFICAT (Lc 1,46-55)

«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:
su nombre es Santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.»
«Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió vacíos.»
«Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres–
en favor de Abraham

y su descendencia por siempre.»

sábado, 27 de febrero de 2016

LA MISERICORDIA

LA MISERICORDIA

Santa María Faustina Kowalska expresa con gran belleza, en una oración compuesta en 1937, cuán lejos llega y qué profundidad alcanza la sensibilidad para la misericordia, qué significa ésta para un cristiano y de qué es capaz:
«Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarle.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos, para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus sufrimientos y quejas.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa, para que jamás hable negativamente de mi prójimo, sino que siempre tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.
Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y estén llenas de buenas obras, para que sepa hacer a mi prójimo exclusivamente el bien y cargue sobre mí las tareas más difíciles y penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos, para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, venciendo mi propia fatiga y cansancio. El reposo verdadero está en el servicio al prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso, para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo. A nadie le reusaré mi corazón. Seré sincera incluso con aquellos que sé que abusarán de mi bondad. Y yo mismo me encerraré en el misericordioso Corazón de Jesús. Soportaré mis propios sufrimientos en silencio. Que tu misericordia, oh Señor, repose sobre mí.
Tú mismo me ordenas que me ejercite en tres peldaños de la misericordia. Primero, la acción misericordiosa, de todo tipo. Segundo, la palabra misericordiosa: lo que no soy capaz de llevar a cabo como acción debe acontecer por medio de palabras. Tercero, la oración: en caso de que no pueda mostrar misericordia con hechos ni con palabras, siempre puedo recurrir a la oración. Mi oración llega incluso allí donde yo no puedo hacerme corporalmente presente.
Oh Jesús mío, transfórmame en ti, pues tú lo puedes todo».

viernes, 26 de febrero de 2016

LLAMA DE AMOR VIVA


LLAMA DE AMOR VIVA

  ¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,                          
¡rompe la tela de este dulce encuentro!

   ¡Oh cauterio süave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe                        
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

   ¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,           
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
color y luz dan junto a su querido!

   ¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno                          
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!

(San Juan de la Cruz)


martes, 23 de febrero de 2016

PRINCIPIO Y FUNDAMENTO

 PRINCIPIO Y FUNDAMENTO
            «El hombre es creado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y mediante esto salvar su alma; y las otras cosas sobre la faz de la Tierra son creadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para el que es creado. De donde se sigue que el hombre tanto ha de usar de ellas, cuanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse de ellas, cuanto lo impidan. Por lo cual, es menester hacernos indiferentes a todas las cosas creadas, en todo lo que es concedido a nuestro libre albedrío, y no le está prohibido; en tal manera que no queramos de nuestra parte, más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos creados». 
            (San Ignacio de Loyola)

lunes, 22 de febrero de 2016

EL VIENTO DEL PENSAR

EL VIENTO DEL PENSAR
«Numquam se plus agere quam nihil ageret,
numquam minus solum esse quam cum solus esset».
[“Nunca está nadie más activo que cuando no hace nada,
nunca está menos solo que cuando está consigo mismo”].
Suponiendo que Catón estuviera en lo cierto, las preguntas son obvias:
¿Qué “hacemos” cuando no hacemos nada sino pensar?
¿Dónde estamos cuando, normalmente rodeados de nuestros semejantes, no estamos con nadie más que con nosotros mismos?
(Hannah Arendt)    

viernes, 19 de febrero de 2016

KAIRÓS

KAIRÓS
            «Somos llevados por acontecimientos que nos ocurren en el sentido fuerte de la palabra: tales encuentros enteramente fortuitos, tales dramas, tales dichas, tales desdichas capaces de cambiar el curso de la vida, harán que la tarea de comprendernos a través de ellos sea la de transformar el azar en destino».

             (Paul Ricoeur)

jueves, 11 de febrero de 2016

LA SOCIEDAD DIONISÍACA DE F. NIETZSCHE

LA SOCIEDAD DIONISÍACA DE FRIEDRICH NIETZSCHE
            (Meditación para los que encuentran tan criticable el cristianismo)

Nietzsche sobrepasa el peor darwinismo social. So pena de degenerar, afirma: las sociedades tienen que librarse de los desechos humanos que les estorban:

«El cristianismo ha tomado tan en serio al individuo, lo ha planteado tan bien como un absoluto, que no podía ya "sacrificarlo"; pero la especie sólo sobrevive mediante los sacrificios humanos [...]. La verdadera filantropía exige el sacrificio por el bien de la especie; la verdadera filantropía es dura, se obliga al dominio de sí misma, porque necesita el sacrificio humano. ¡Y esta pseudohumanidad llamada cristianismo quiere imponernos precisamente "que no se sacrifique a nadie"» (Friedrich Nietzsche; Obras Completas, vol. XIV: Fragments posthumes début 1888-janvier 1889, Gallimard, Paris, págs.224-225).

Por débil y enfermo que estuviera, Nietzsche no perdía ocasión de fustigar la preocupación por los débiles y enfermos. Verdadero don Quijote de la muerte, condena toda medida en favor de los desheredados. Y denuncia la preocupación por las víctimas como causa de lo que considera envejecimiento precoz de nuestra civilización, el acelerador de nuestra decadencia.
La defensa evangélica de las víctimas es más humana, ciertamente, que el nietzscheanismo, sin que haya que ver en ello una excepción a la "dura verdad". Es el cristianismo el que posee la verdad frente a la locura nietzscheana.
Con su demencial condena de la verdadera grandeza de nuestro mundo, Nietzsche no sólo se autodestruyó, sino que propuso y alentó también las terribles destrucciones del nacionalsocialismo.
Para apresurar la disgregación y muerte del judeocristianismo, los nazis comprendieron bien que no bastaba con la "genealogía" nietzscheana. Tras su conquista del poder, disponía de recursos muy superiores, sin duda, de los que pudiera disponer un infortunado filósofo medio loco.
Enterrar la moderna preocupación por las víctimas bajo innumerables cadáveres era la manera nacionalsocialista de ser nietzscheano. Una interpretación, se dirá, que habría horrorizado al infortunado Nietzsche. Es probable. Compartía con muchos intelectuales de su tiempo y del nuestro la pasión por las exageraciones irresponsables. Para su desgracia, los filósofos no están solos en el mundo. Los rodean auténticos orates que a veces les juegan la peor de todas las pasadas: los creen a pies juntillas.