EN EL MANANTIAL

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ESTUDIO DEL PINTOR

domingo, 10 de mayo de 2015

EL VIAJE DE LA FE: ENCUENTRO CON DIOS



EL VIAJE DE LA FE: ENCUENTRO CON DIOS
Olvidando que no se trata de matemática pura, podemos detectar cuatro niveles, o estados, a través de los que se produce la evolución de fe:
En el primer estado se comienza a percibir la realidad de Dios y de su amor para con nosotros personalmente. Antes de este nivel, muy a menudo, Dios no ha pasado de ser un concepto, o un nombre, para la gente, pero llega un momento, de alguna manera, en que encuentran al Señor en sus vidas y, en ese instante, Dios se convierte en una realidad para ellos. Simultáneamente, no obstante, se produce el fenómeno de creer que al amor de Dios es sólo para nosotros, para unos pocos, un grupo selecto tal como el pueblo elegido o  la única Iglesia verdadera.
En el segundo nivel, la gente, comienza a responder al amor de Dios, pero tienen la sensación de que este amor es proporcional a la respuesta que ellos ofrecen. Creen que la gracia es un don condicionado, que Dios les amará si son buenos.  Les salvará si cumplen los mandamientos. Piensan que la alianza con Dios es un pacto por el cual, Dios, será bueno con ellos si se lo ganan a pulso. Serán recompensados si realizan méritos para ello.
En el tercer nivel, la gente, comienza a darse cuenta de que el amor de Dios es ilimitado e incondicional pero no van más allá de esa idea. Reconocen que Dios les amará independientemente de que sean buenos o malos; que es igualmente bueno para el justo que para el injusto, pero piensan que todo esto sucede "a distancia". Dios nos contempla desde un lugar muy lejano, allá arriba en el cielo. No llegan a verse involucrados con Dios en el mismo proceso.
Y finalmente el cuarto estado, o nivel, es el que logra romper, definitivamente, las barreras y, por ello, la gente es capaz de apreciar cómo la gracia de Dios y su amor toman cuerpo en las vidas humanas y en sus relaciones. Se dan cuenta de todo este proceso. Primero la Palabra de Dios es hecha carne y, a continuación, constatan que Dios actúa a través de ellos del mismo modo. Experimentan, entonces, el amor de Dios en su interior. Ven a Dios amándoles a ellos y a los demás, y redimiendo al mundo a través de ellos. Se dan cuenta de que es Dios quien pone el amor; quien realiza la labor de la salvación. Y entonces se someten a ser los intermediarios de la gracia de Dios en el mundo. Se dejan llevar. (RR)

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